El niño no debe crecer en un ambiente autoritario en el que no se le permita desarrollar su autonomía a la hora de pensar y de actuar, pero tampoco se le debe dejar libre albedrío. Enseñarle cuales son los límites le ayudará a tener una visión real del mundo del que él forma parte.

Los hermanos, por el simple hecho de serlo, no tienen por qué llevarse bien. Es normal que surjan los celos, que compitan por la atención de sus padres, que muestren rivalidad y se peleen. Pero los padres podemos hacer mucho para que tengan una buena relación, se quieran y convivan felizmente.