Club Madres | Controla sus rabietas
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Controla sus rabietas

Si tu hijo es un experto en liarla en el supermercado, en ponerte nerviosa y en hacerte chantaje gracias a esas insoportables rabietas, ánimo y no te desesperes, aquí te presentamos algunas ideas prácticas que puedes aplicar.

Qué son realmente las rabietas

Las rabietas se producen mayoritariamente entre los 2 y los 5 años de edad, y para consuelo de muchos padres, la pasan, con mayor ó menor intensidad, la gran mayoría de niños. A esa edad los pequeños empiezan a ser cada vez más independientes y quieren imponer su voluntad. Los niños son seres cargados de imaginación, intentan probar cosas nuevas y superar sus propios límites. Cuando se encuentran con las prohibiciones ó limitaciones impuestas por sus padres se frustran y reaccionan con rebeldía, enfados y rabietas. También reaccionan ante la imposibilidad de conseguir algo como subir un escalón ó encajar una pieza en el puzzle. Éste último tipo de rabietas se suelen calmar cuando ayudamos a nuestro hijo a encontrar una vía para lograr lo que intenta.

A veces, lo que para un adulto es insignificante, para el niño supone el desencadenante de una rabieta que una vez iniciada ya no tiene vuelta atrás, el niño se ha enfadado y no solo con que ó con quien a causado su rabieta sino que está molesto con todo y con todos, ahora ya no escucha y no atiende a razones. Muchos padres se sienten impotentes cuando sus hijos montan verdaderos numeritos en el supermercado, en el parque, en la calle ó en casa de algún amigo y, por mucho que se esfuercen, no consiguen tranquilizarlos.

La etapa de rebeldía puede reducirse ó atenuarse considerablemente si se lleva al niño a la guardería, ya que allí aprenderá a seguir unas normas y a solucionar conflictos y esa madurez le permitirá llevar mejor los problemas y las obligaciones en casa.

En la sociedad actual los padres viven estresados y dialogan poco con sus hijos, les dedican menos atención y les transmiten su estrés, convirtiéndoles en niños más movidos, agitados e impacientes. Un exceso de horas de televisión sumado a la poca calidad de los programas que emiten, acaba exponiéndolos a una gran cantidad de secuencias cargadas de violencia y, no olvidemos, que los niños menores de 4 años no diferencian lo real de lo imaginario.

Cómo evitar las rabietas

Para eludir una rabieta es fundamental evitar situaciones críticas y saber interpretar las reacciones de los niños. Observa cuales son las situaciones que más enfadan a tu hijo y así podrás prevenirlas ó enfocarlas de otra forma. A continuación encontrarás consejos prácticos para evitar los temibles berrinches.

Vive sin estrés: Empieza el día con sonrisas, abrazos y tranquilidad, verás como las rabietas serán menos frecuentes a lo largo de la jornada. Evita ir ó hacer las cosas con prisas, de lo contrario acabará él también irritado. No dejes que el niño se altere demasiado, que esté estresado y acabe agotado, sobretodo antes de irse a dormir.

Muéstrale tu cariño: Si sois más bien tranquilos, en casa se respira paz, y vuestros enfados no son muy ruidosos (sin gritos, portazos o discusiones) los hijos serán más calmados y tendrán comportamientos menos agresivos. No grites a tu hijo ni le hables con un tono desagradable, evitarás que se enfurezca. Tampoco conseguirás nada bueno pegándole (no es cuestión de demostrar quién es el más fuerte). A veces, cuando la rabieta está en su fase más aguda puede ser mucho más efectivo darle un abrazo, hablarle con voz suave y mirar de tranquilizarlo y, cuando la situación esté más calmada podéis analizar lo sucedido. Piensa que cuando tu hijo sufre una rabieta no escucha y muchas veces no es consciente de sus actos.

Préstale tu atención: Si te pide atención, bríndasela, tu hijo estará de mejor humor y así evitarás que lleve a cabo rabietas con la finalidad de llamar tu atención. Ponte en su lugar e intenta pensar y sentir como él. Te ayudará a entenderle mejor y a disfrutar de una mejor convivencia. Tienes que darle importancia a las cosas que son importantes para él.

Avísale de lo que viene después: Otra forma de evitar rabietas es avisando al niño de lo siguiente que le tocará hacer, quizá se lo tengas que repetir varias veces para recordárselo, pero sirve para que se mentalice que pronto, deberá dejar lo que está haciendo en ese momento. Por ejemplo, cuando tenga que salir de la bañera, avísale 5 minutos antes y recuérdaselo cuando queden sólo 2, así no le pillará de sorpresa cuando lo saques y deba de dejar de jugar con el agua. Lo mismo puedes hacer cuando tengas que salir de casa ó marcharte del parque.

Utiliza el juego como herramienta: Si el cambiar de actividad ó de lugar es todo un reto, permítele que se lleve el juguete con el que está entretenido para que continúe con su juego allí donde vaya. También puedes hacer olvidar al niño la causa de su enfado haciendo uso de tu imaginación. Por ejemplo, propón al niño un cuento ó un juego que le haga olvidar su malhumor, inventándote una historieta corta que tenga que ver con la solución al conflicto ó con lo que le haya provocado el enfado. Tú eres la que mejor conoce a tu hijo, lo que le gusta, lo que le atrae, utilízalo para captar su atención y hacer que se olvide de su enfado.

Permítele elegir: Otorga el poder de decidir. Pregúntale que elección prefiere dándole a escoger dos de las que tú propongas. Por ejemplo si siempre te la lía a la hora de vestirlo porque quiere elegir la ropa que se quiere poner (aunque no sea la adecuada) puedes darle a elegir entre 2 ó 3 prendas que previamente has seleccionado tu.

Establece límites claros: En cuanto a normas y prohibiciones, has de intentar que éstas siempre sean las mismas (no cambiarlas cuando se está fuera de casa), y deben ser respaldadas por todos los miembros de la familia. Las prohibiciones ó limitaciones tienen que ir seguidas de una explicación corta y lógica que el niño pueda entender.

No premies el buen comportamiento con cosas materiales, vale un simple “me alegra que te portes bien” ó “estamos muy contentos de que seas tan bueno”.

Cómo calmarlos

Las rabietas no desaparecen de la noche a la mañana sino que la actitud del niño mejora poco a poco a la vez que va madurando. Hasta que llegue ese momento y si a pesar de todos los intentos por eludir el berrinche, éste acaba desencadenándose, no te desanimes, aquí te damos algunas ideas para superarlo:

Jugar: Es importante predecir, ó saber reconocer, las señales previas a una rabieta (lloriqueo, insistencia, reacción violenta…) e intentar disuadirla dirigiendo la atención del niño a cualquier otra cosa que le pueda resultar atractiva e interesante, puede ser algo tan sencillo como jugar al veo-veo ó a las adivinanzas.

Dialogar: Muchas rabietas se pueden minimizar dialogando con el niño, exponle la situación y explícale las posibles soluciones, Por ejemplo, si se enfada porque quiere subirse al columpio y hay niños antes que él, explícale que ha de esperar su turno, igual que cuando él está subido y se esperan otros niños, mientras distráele con lo fuerte que le vas ha empujar y lo alto que va a llegar. Debes tener en cuenta su edad y nivel de comprensión.

Ceder: Si la situación lo permite, y la prohibición no es muy importante, puedes intentar negociar para llegar a un acuerdo, tú puedes ceder y tu hijo también deberá hacerlo. Por ejemplo, si cuando vais de paseo tú hijo nunca quiere ir cogido de tu mano y tú no quieres nunca que vaya suelto, dile que si anda correctamente y lo dejarás caminar solo en aceras no demasiado transitadas pero, en zonas concurridas y al cruzar la calle deberá cogerse de tu mano.

Tu actitud es decisiva

Si no has conseguido evitar su rabieta y tampoco puedes calmarlo solo hay una cosa que puedes hacer y que no debes intentar olvidar, mantén la calma. En esas situaciones es muy difícil pero si consigue sacarte de tus casillas tendrá una herramienta que usar contigo. Te proponemos varias técnicas:

Disimular: Intenta que no te afecten sus rabietas, ó no le demuestres lo mucho que te alteran, de lo contrario tu hijo sabrá que con su genio consigue una reacción de ti y cada vez  irá a más.

Ignorarlo: Prueba ha pensar ó hacer otra cosa demostrándole que no te afecta para nada su rabieta y que no va a conseguir nada con su actitud. Puedes permanecer cerca de él  o cambiar de habitación deja que se tome su tiempo y se calme por si solo.

Es vital que sobretodo el niño se sienta querido. Por muy rebelde que sea jamás debemos castigarle con la falta de cariño, pues podría acarrearle serios problemas psicológicos como es la falta de autoestima. Piensa que el amor es la base de toda relación e imprescindible para el desarrollo de tu hijo. Aunque te haya hecho enfadar mucho jamás debes retirarle tu afecto.

Si la conducta de tu hijo es algo más que un simple berrinche, ó notas algo fuera de lo convencional, es aconsejable que lo consultes con su pediatra.