Club Madres | Niños demasiado tímidos
8568
post-template-default,single,single-post,postid-8568,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive
 

Niños demasiado tímidos

Cada niño tiene una personalidad propia, unos son más extrovertidos que otros. Pero hay niños cuya timidez no les permite disfrutar de actividades con otros niños de su edad, acudir a fiestas, ni relacionarse con normalidad.

Muchos padres no se dan cuenta de las situaciones incómodas que puede vivir un niño tímido, porque suelen ser niños que pasan desapercibidos y sin dar problema alguno, y porque son niños que les cuesta expresar sus problemas.

Los tímidos apenas hablan y nunca preguntan, sienten vergüenza, evitan hacer cosas en grupo, y procuran conocer a poca gente, limitándose cada vez más.

Para superar su timidez, el niño debe aprender a relacionarse, superar sus miedos y ganar seguridad. Los padres y educadores del centro escolar tienen que poner de su parte para lograrlo.

Aquí te ofrecemos algunos consejos prácticos para que tu hijo supere su timidez:

  • Intenta tener mucha comunicación con él, hablar de temas que le puedan interesar, del día a día, y cosas que le afecten.
  • Invita de vez en cuando a algún amigo suyo a casa. Que tenga un grupo de amigos es importante, pero hay que vigilar que éstos tampoco lo anulen.
  • Apuntarlo a actividades fuera del colegio. Que esté en contacto con niños nuevos, y que sean fuera de su entorno habitual.
  • No hablar por él, ni actuar por él. Tiene que aprender a realizar aquellas cosas que por edad le corresponden sin demorarlas por culpa de su timidez, pero tampoco hay que obligarle. Por ejemplo, cuando vais a la tienda que sea el niño el que compre y pague la barra de pan.

Tu hijo necesita sentirse válido por sí mismo, por lo que hay que evitar la sobreprotección. Lo mejor es ir ayudándolo poco a poco para que luego sea capaz de hacer las cosas por sí solo.

Premia con elogios sus avances por pequeños que sean, y no reproches su actitud o dificultad para incomunicares o relacionarse con los demás, ni mucho menos ridiculizarlo.

Otro gran error es etiquetarlo diciendo constantemente a todo el mundo lo tímido que es. Un niño con la etiqueta de tímido le costará mucho más superar esa timidez que otro al que sencillamente no se le de importancia públicamente de esa actitud o comportamiento.