Club Madres | Los miedos infantiles
2076
post-template-default,single,single-post,postid-2076,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive
 

Los miedos infantiles

Todos los niños tienen miedo a algo, unos a la oscuridad, otros a la separación de la madre, otros a los médicos… Pueden ser muchas cosas las que provocan este sentimiento pero, con un poco de tu ayuda, tu hijo podrá superar esta etapa sin problemas.

El miedo es una respuesta psicológica saludable que prepara al niño para afrontar situaciones difíciles, además de evitar posibles peligros, como por ejemplo el miedo a las alturas le previene de caídas, o el miedo a los animales le puede proteger de picotazos o mordeduras. A lo largo de su desarrollo, los niños atraviesan varias etapas de miedos, siendo más intensos a partir de los 2 o 3 años y están relacionados con monstruos, animales, oscuridad, separación… estos miedos infantiles son pasajeros, de poca importancia, y propios de una edad. Cuando el niño va creciendo estos temores desaparecen y a partir de los 8 o 9 años surgen otro tipo de miedos: miedo al fracaso, al rechazo, al ridículo…

La mayoría de los miedos infantiles desaparecen a medida que el niño crece y madura, pero si este es desmesurado y el niño vive en constante estado de temor y alerta, entonces habrá que consultar a un especialista.

Miedo al médico

Las consultas de los pediatras y especialistas tienen un ambiente frío y poco acogedor, al niño se le desviste, se le vacuna, se le explora… es lógico que se sienta incómodo y no quiera visitarse. Si además ha vivido una situación dolorosa o una mala experiencia es posible que incluso exista en él cierto trauma.

Como actuar:

  • Explícale con detalle todo lo que va a suceder en la consulta.
  • No mientas diciéndole que no le va a doler si no va a ser así.
  • Promueve el hecho de que el médico cura, que es bueno y nos ayuda.
  • Llama al pediatra por su nombre de pila y ten con él un trato familiar.
  • Ante el médico, tu actitud es importante, si te ve nerviosa tu hijo pensará que algo malo le espera.
  • Dile a tu hijo  que el pediatra va a ver lo grande y fuerte que está (en caso de revisiones).
  • Puedes explicarle lo que va a suceder de forma graciosa, por ejemplo, puedes decirle que una vacuna es como un mosquito cuando pica y podéis jugar a daros picotazos con los dedos. Podéis simular el cuento de la caperucita roja y el médico tiene que ver si tiene “orejas grandes” (cuando mira los oídos), y la “que boca tan grande tiene” (cuando explora la garganta), y cuando toca la barriga está mirando a ver si se ha comido a la abuelita. Recuerda que cuando todo se convierte en un juego cualquier cosa resulta mucho más fácil.
  • Nunca le amenaces con llevarle al médico si se porta mal, no lo conviertas en un ogro.
  • En casa podéis jugar a ser médicos y pacientes.
  • No ignores sus sentimientos pero tampoco exageres la situación con una actuación dramática
  • Está bien que lleve consigo algún juguete con el que distraerse.

Miedo durante la noche

Durante la noche los niños se despiertan a menudo, sobretodo si son pequeños, y necesitan saber que todo está bajo control, sobretodo que no están solos y que los papás están cerca.

Como actuar:

  • Deben de estar despiertos cuando se les mete en su cuna o cama. No es aconsejable que se queden dormidos en brazos, en el sofá o en otra cama y luego llevarles a la suya, ya que podrían asustarse al no entender donde se encuentran.
  • Necesitan saber que estás cerca para sentirse seguros. Si tu hijo te llama durante la noche acude cuanto antes, y sin encender la luz, susúrrale y acaríciale para que se calme y se duerma nuevamente. Evita que se desvele del todo, tu hijo simplemente necesita saber que estás ahí por si te necesita. Poco a poco dejará de despertarse, y si lo hace, se dormirá él solo (aunque eso acostumbra a suceder a partir de los tres años de edad).
  • Si sufre pesadillas es posible que haya algo que le esté inquietando y le provoque angustia y ansiedad. Observa si va todo bien en el colegio o que no haya sucedido alguna cosa con una persona próxima que lo pueda estar estresando.

Miedo a estar solo

A los niños les cuesta estar solos, la separación siempre es dolorosa, aunque tarde o temprano deberán sufrirla (inicio de guardería, escuela infantil, canguro…) Debemos de comprobar que este miedo a la separación o a estar solo no sea una consecuencia a una separación traumática (muerte, divorcio o separación de los progenitores, hospitalización…)

Como actuar:

  • Evita estar siempre pegado a él cuando estés en casa. Procura que se quede algún rato solo en otra habitación y si te llama puedes hablarle a distancia.
  • Juega con tu hijo al escondite, es una manera de enseñarle que la separación no es definitiva.
  • Las separaciones deben ser graduables, primero auséntate cinco minutos mientras dejas al niño con alguien conocido y de confianza, y ves aumentando el tiempo poco a poco hasta que sea capaz de separarse sin problemas.
  • Si has de salir no lo hagas a escondidas, sobretodo si ya no es muy pequeño, explícale que volverás enseguida. Cuando el vea que es cierto aprenderá a controlar esas situaciones.

Miedo a los extraños

Es lógico que los niños tengan miedo de las personas a las que no conoce. Lo normal es que se vayan familiarizando a medida que pasa el tiempo y que el pequeño comprueba que el extraño es de confianza.

Como actuar:

  • No le fuerces nunca a que hable o mantenga contacto cuando no lo desea.
  • Déjale el tiempo que necesite para sociabilizarse y estar a gusto con otras personas.

Miedo a la oscuridad

Cuando se hace de noche y es la hora de ir a dormir, con la oscuridad es habitual que la imaginación de los más pequeños se dispare y recobren vida todas aquellas cosas desagradables que han visto durante el día.

Como actuar:

  • Durante el día, o al anochecer, acostúmbrale a moverse por la casa sin encender la luz.
  • Podéis jugar a cosas relacionadas con la oscuridad: a la gallinita ciega, estar a oscuras y proyectar sombras con una linterna, esconder un juguete (o un regalito) y encontrarlo a oscuras.
  • Explícale que durante la noche, o en la oscuridad, las cosas permanecen inalterables.
  • Los interruptores con luz son muy recomendables, los tranquiliza y pueden ver en caso de que se despierten de noche. Con el tiempo cuando superan la etapa ellos mismos acaban rechazándolos.

Miedos a los monstruos y demás seres

En los cuentos siempre hay buenos y malos, y estos últimos son muy malos: brujas que se comen a los niños, lobos que los engañan y se comen a las abuelitas, madrastras que envenenan y un largo etcétera. Todos estos cuentos tienen un trasfondo didáctico pero los malos pueden causar verdadero miedo a los más pequeños, los cuales a una edad temprana no diferencian entre la realidad y lo imaginario.

Como actuar:

  • Explícale que todo es fruto de su imaginación, que no es real.
  • Humilla al malo, ríete de él, por ejemplo, si te dice que hay un lobo en el pasillo y le da miedo, tú le puedes responder “como vaya me lo como con patatas” para que lo encuentre divertido y burlón.
  • Repasa el tipo de dibujos y programas televisivos que ve, aquellos con contenidos violentos y con monstruos no son nada adecuados para los niños, recuerda que para ellos todo es real.
  • Tómate en serio sus miedos, no restes importancia y ayúdale a superarlos apoyándolo y transmitiéndole tu seguridad.

Miedo a los ruidos

Es menos habitual pero puede suceder que el niño llore y se asuste ante un portazo, un petardazo, una sirena, una moto al pasar…

Como actuar:

  • Si se asusta de cualquier ruido, por mínimo que te parezca, llévalo al otorrino para que compruebe que no tenga una hipersensibilidad.
  • Avísale, siempre que puedas preverlo, del ruido fuerte que para que esté preparado.
  • Si le asustan los petardos y los fuegos artificiales no le fuerces a que los vea. También puedes abrázale, taparle los oídos y dejar que poco a poco el niño compruebe que no sucede nada por lo que asustarse.
  • Ofrécele juguetes sonoros que pueda golpear (tambor, pandereta, sonajeros…) para que controle los sonidos y compruebe que por mucho ruido que hagan son inofensivos.

Nuestra paciencia, comprensión y apoyo pueden ayudar a los más pequeños a superar sus miedos. Tómatelo con calma, pues es un trabajo que lleva su tiempo, pero verás como poco a poco lo irá superando. Si por el contrario, a pesar de vuestros esfuerzos, los miedos hacen difícil la vida de tu hijo deberás consultar a un especialista.

Existen muchos cuentos en el mercado que les pueden ayudar a vencer sus temores de forma sutil y amena.