Club Madres | Las verdaderas señales de parto
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Las verdaderas señales de parto

Te enseñamos a reconocer las señales de parto. Los síntomas que preceden al esperado momento pueden variar de unas mujeres a otras pero existen unas señales que te van avisando de que se acerca..

Unos 15 días antes del parto aproximadamente, aparecen una serie de síntomas que anuncian que el momento de dar a luz se aproxima. Del mismo modo que no todos los partos son iguales, estas señales tampoco se manifiestas de idéntica forma en todas las mujeres, pero sin duda te servirán de referencia.

Descenso: en las mujeres primerizas, o primíparas, el feto desciende a la pelvis unos 10 o 14 días antes del comienzo del parto. En las mujeres que ya han tenido algún hijo esto no sucede hasta el inicio del parto prácticamente. Los últimos 3-4 días sientes incluso como cada vez el bebé está más cerca de la entrada de la vagina. Tienes cierta incomodidad y opresión, te cuesta juntar las piernas y caminas como si fueras un pato.

Opresión: sientes una presión intensa en la zona vaginal, la vejiga está sin espacio lo que te obliga a ir al baño constantemente. La presión en la parte baja de la espalda puede hacer que tengas dolor en la zona lumbar y calambres en las piernas.

Contracciones de Braxton Hicks: son contracciones leves e indoloras en las que notas como la barriga (el útero) se pone rígida y dura, durante unos segundos y luego se relaja. No se consideran contracciones de parto ya que no son rítmicas y suelen desaparecer o disminuir con el reposo. Se pueden dar, de forma casi imperceptible, a partir del quinto mes de gestación pero es en los últimos días cuando serán más habituales y notorias.

Cuello uterino: a medida que se aproxima el parto el cuello del útero se vuelve algo más blando.
Tapón mucoso: puede observarse unas pérdidas de exudado vaginal rosado o sanguinolento que puede iniciarse unas 48-72 horas antes. Estas pérdidas darán paso a la expulsión del tapón mucoso. Esto es como un flujo denso y concentrado de color blanquecino con hebras sonrosadas o rojas.

Contracciones de parto: son contracciones más intensas, más largas, con intervalos regulares, (el tiempo entre contracciones se va reduciendo). Empiezan de forma débil, aumentan su intensidad (donde se llega al punto más alto de dolor –variable según cada mujer-) y decrece hasta que desaparece. Entre una contracción y la siguiente el dolor desaparece por completo. Cuando las contracciones se presentan a intervalos regulares cada 6 u 8 minutos puedes dirigirte al hospital. Y si en algún momento tienes dudas sobre si ha llegado o no la hora siempre puedes llamar a la clínica para que te orienten.

Rotura de membranas: se denomina comúnmente “romper aguas” a la rotura de la bolsa del líquido amniótico en la que se encuentra el feto. Hay mujeres a las que se les rompe la bolsa sin haber tenido contracciones fuertes (aunque la rotura espontánea es poco habitual). En cuando la bolsa se haya roto notarás con se evacua algo de líquido amniótico. Debes observar el color, si es claro significa que el bebé está bien pero si es turbio u oscuro significa que puede haber pérdida de bienestar fetal. En ambos casos dirígete a la clínica cuanto antes.

Que hay que hacer

Cuando el trabajo de parto se ha iniciado, es decir, cuando empiezas con las primeras contracciones más dolorosas, puede aliviar ese dolor, o sobrellevarlo mejor, caminando despacito, lo que además facilitará la dilatación. Puedes darte un a ducha relajante o un baño corto, es importante que la temperatura del agua no sea superior a los 37ºC .

Cuando tengas una contracción, no contengas la respiración sino todo lo contrario, intenta mantener una respiración tranquila, profunda y lenta, como te han enseñado en las clases de preparación al parto.

Puedes comer o beber un poco para coger fuerzas, pero procura que sea poca cantidad e ingiere alimentos ligeros y de fácil digestión.

No olvides dirigirte a la clínica con tu bolsa y la del bebé cuando las contracciones sean regulares y cada 5-6 minutos o bien cuando la bolsa del líquido amniótico se haya roto. Aunque ante la duda, siempre es mejor acudir al hospital y volverse a casa con una falsa alarma, que no acudir y estar realmente de parto.

 

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