Club Madres | La amniocentesis: detecta anomalías
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La amniocentesis: detecta anomalías

Si tienes más de 35 años, un historial clínico con antecedentes, las pruebas realizadas lo aconsejan, o bien quieres saber di tu bebé tiene cualquier anormalidad cromosómica deberías hacerte la amniocentesis.

En la ecografía que te realizan durante la semana 12 de gestación se valora entre otras muchas cosas el tamaño del pliegue nucal, pues es un indicador de que el bebé pudiera sufrir síndrome de Down u otra alteración cromosómica. Sobre la semana 15 te realizan un análisis de sangre denominado “Triple Screening” cuyo resultado puede aconsejar la realización de la amniocentesis. También el historial médico, tus antecedentes familiares, y tu edad, pueden determinar la práctica de esta prueba. El ginecólogo será quien te recomendará realizarla o no.

La amniocentesis consiste en la extracción de un poco de líquido amniótico (en el que flota el bebé) para analizar las células fetales que se encuentran en él. Con este estudio se puede detectar si existen defectos congénitos cromosómicos o genéticos, o incluso ciertas malformaciones. También permite determinar si hay incompatibilidades entre el tipo de sangre de la madre y la del bebé, si éste sufre alguna patología infecciosa y también si es niño o niña. Debes tener presente que no detecta la mayoría de malformaciones o enfermedades como la diabetes por ejemplo.

La práctica la lleva a cabo personal especializado y se realiza durante las semanas 14ª a la 16ª de gestación. Los resultados tardan en estar disponibles unas dos semanas, aunque en ocasiones se pueden detectar algunas anormalidades concretas en dos o tres días. Y si en función de los resultados, desearas interrumpir el embarazo tienes de plazo hasta la semana 22 para hacerlo (fecha máxima legal en España).

La realización de la amniocentesis no precisa ingreso hospitalario ya que la prueba dura solo unos 20 minutos y no es dolorosa aunque sí algo molesta. Primero se hace una ecografía para identificar la posición de la placenta y donde está la mayor acumulación de líquido amniótico. Se desinfecta la zona, a veces se puede aplicar un poco de anestesia local si se precisa. Con la guía directa de la ecografía, se realiza una punción en la pared abdominal justo en la cara anterior del útero, con una aguja delgada y suficientemente larga como para llegar hasta el líquido amniótico, y una vez allí, se extraen unos 15 ml de líquido. Con la ecografía se comprueba además el estado del bebé y su situación para evitar ser tocado por la aguja. Después de tomar la muestra, el médico comprobará el latido del feto para asegurarse de que se encuentra bien. Se vigila que no sangre el lugar en donde se ha practicado la punción, se coloca una tirita y en media hora ya te puedes marchar a casa.

Las mujeres que tienen Rh negativo necesitarán una inyección AntiRh después de habérseles practicado, para que la sangre de la madre no cree anticuerpos contra la sangre del bebé en caso de que este tenga un Rh positivo.

La amniocentesis es una práctica muy habitual que prácticamente cuyo riesgo es muy bajo (un 0,5% de posibilidades de abortar – 1 de cada 200 mujeres-), por lo que es muy importante hacer reposo total y absoluto durante las 48 horas siguientes y así evitar complicaciones (hemorragias, desgarros de la placenta, pérdida de líquido amniótico, etcétera). Los síntomas normales que puedes tener tras la punción son algún calambre, la zona dolorida y sensaciones leves en el lugar del pinchazo. Pero cualquier otro síntoma se lo debes comunicar inmediatamente a tu médico: fiebre, sangrado vaginal, pérdida de líquido o flujo maloliente de la vagina, tener todo el útero dolorido, o si no notas al bebé moverse.