Club Madres | El comedor escolar a examen
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comedores escolares

El comedor escolar a examen

Según los estudios realizados el 32% de los escolares de primaria se quedan al comedor. Esta cifra disminuye hasta el 20% si hablamos de escolares que están en enseñanza secundaria y superior. Muchos de los alumnos más mayores, son más independientes y responsables, y optan por irse a casa a comer, si no viven muy lejos, y así pueden disfrutar de la comida casera.

Un dato alarmante es que el 8,2 % de la población infantil y juvenil española acude habitualmente al centro escolar sin desayunar, siendo las chicas adolescentes las que encabezan esta estadística. Incluso el 4,1 % no consume alimento alguno a lo largo de toda la mañana, haciendo un ayuno prolongado desde la cena de la noche anterior, sin tener conciencia de la importancia que es la alimentación para el buen rendimiento tanto físico como mental.

La comida del mediodía es la ingesta principal y más completa del día, por lo que su aporte nutricional, a nivel cualitativo y cuantitativo, no debe ser menospreciado.

Si nuestros hijos son de los que se quedan en el comedor escolar hay que tener en cuenta algunos factores para asegurarnos de que su aporte nutricional es el adecuado.

Consejos a tener en cuenta si tu hijo se queda a comer en el colegio

  • El comedor escolar no debe ser un castigo para el niño propiciado porque en casa no coma bien.
  • No se debe de utilizar el comedor del colegio para que los niños aprendan a comer de todo, ya que ese trabajo debe hacerse desde el hogar y junto a todos los miembros de la familia.
  • Hay que velar por la buena imagen del comedor escolar para que los niños vayan contentos y no les resulte un drama.
  • Quedarse al comedor debe ser algo divertido y agradable en la que los niños disfrutan y aprendan.
  • El centro escolar debe entregar a las familias una planificación mensual de las comidas que ofrecerá para que éstas puedan organizar las cenas y demás ingestas y equilibrar así el aporte nutricional diario de los hijos.
  • Es recomendable que esta programación esté diseñada por profesionales en el ámbito de la nutrición para ofrecer menús sanos y equilibrados.
  • No todo tiene que ser “menú infantil” a base de fritos y pasta. Esos platos que más atraen a los niños se pueden servir ocasionalmente. Hay que controlar que el comedor de colegio ofrezca legumbres, cereales, verduras, hortalizas, pescados, carnes, huevos, fruta y algún lácteo, de forma regular.
  • La presentación de los platos debe ser atractiva para facilitar que los niños estén más abiertos a probar cosas nuevas y a acabarse toda la comida del plato.
  • Es típico que los comedores escolares sirvan demasiados alimentos precocinados, si es el caso, es recomendable hablar con la dirección del centro para que mejore la calidad de su cocina.
  • Si tu hijo necesita una dieta específica por algún tipo de alergia, intolerancia, enfermedad, o régimen, debes ponerlo en conocimiento del centro con una copia del informe médico que lo verifique.
  • Algunos centros ofrecen en sus planificaciones sugerencias de platos para la cena con la finalidad de ofrecer a la familia un programa nutricional completo de sus hijos.
  • Es importante que la escuela emita un informe periódico (preferiblemente semanal) sobre el comportamiento del menor durante la comida.
  • El informe debe incluir no solo si se acaba el plato o por el contrario se deja la comida, sino también cuales es su comportamiento y sus hábitos, es decir, si está alterado o come tranquilo, si está bien sentado, se mueve demasiado o se levanta de la mesa, si se lava las manos antes de comer, si se cepilla los dientes al acabar, y cualquier otra información de interés para los padres.

Hay centros educativos que engloban dentro de su proyecto de estudio el contacto y conocimiento de las labores de horticultura y granja, lo que ayuda a los niños a tener un mayor respeto y conciencia por la alimentación.

Es importante recordar que los niños están en edad de crecimiento y que su aporte nutricional tiene que ser completo y equilibrado. Ante la duda basta con mirar la pirámide alimenticia para saber si lo estamos haciendo bien. El azúcar, la sal, las gominolas, la repostería, los fritos, los refrescos… no están prohibidos pero no se debe abusar de su consumo. Se les debe inculcar una cultura gastronómica respetuosa en la que deben aprender a diferenciar los alimentos apropiados de los que no lo son.

 

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