Club Madres | Cuidados durante el posparto
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Cuidados durante el posparto

Has pasado por un embarazo, has dado a luz a tu hijo, ahora estás en casa y piensas que lo peor ya ha pasado pero no es así. Los cuidados tras el parto son importantes para una pronta y completa recuperación.

Durante las seis semanas posteriores al parto (periodo de puerperio), se van a producir muchos reajustes en tu cuerpo (físicos y psíquicos). El organismo, de forma paulatina, va ha volver a su estado anterior al embarazo. Aquí te informamos de la realidad de lo que te vas a encontrar y te brindamos soluciones prácticas y cuidados a realizar durante el posparto para minimizar las molestias.

Loquios: son las diversas secreciones, entre ellas sangre, que expulsa el cuerpo después del parto. Duran bastantes días y aunque al principio son muy abundosos, con el paso de los días van disminuyendo considerablemente. Es importante que los loquios no queden en la vagina por lo que es muy recomendable usar compresas en vez de tampones.

Entuertos: son las contracciones que se producen con la finalidad que el útero vuelva a su estado anterior. Estas contracciones son bastante más leves que las del parto, sobretodo en las primerizas.

Dolores: la herida y los puntos, tanto si te practican una episotomía como una cesárea, son molestos e incluso dolorosos y esta sensación puede durar hasta unos diez días. Si el dolor es considerable puedes consultar a tu médico para que te recete algún analgésico que sea compatible con la lactancia.

Episotomía: es el corte a nivel del periné realizado para prevenir un desgarro durante la fase de expulsión. Los cuidados de la episotomía son fáciles e indoloros y si los haces correctamente evitarás molestias e infecciones.

  • Lávate con agua templada y jabón neutro dos veces al día
  • Aclárate y sécate bien procurando que no quede la zona húmeda, usa mejor una toalla de algodón en lugar de hacerlo con secador (podrían secarse demasiado rápido los puntos y dejarte la piel tensa y dolorida)
  • No sumerjas la herida en agua, así que nada de baño, piscina o playa.
  • Si sientes molestias al sentarte procura apoyar primero la nalga contraria a la herida. No uses flotador ya que los puntos que quedan en el interior del círculo se tensan y corren el riesgo de abrirse.
  • Es conveniente que te apliques un hielo en la herida para bajar la inflamación (envuélvelo en film transparente para que no humedezca la herida y en un paño fino para que no queme la piel)
  • Puedes aplicarte en la zona, una pomada para mejorar la circulación (tipo Trombocid), dos veces al día durante la primera semana.
  • Descansa a menudo, túmbate 10 minutos cada hora para que la sangre no se acumule en la zona del periné con las consiguientes molestias.
  • A la hora de hacer de vientre deberás extremar la higiene en esta zona limpiando suavemente con movimientos que van de la vagina al ano y nunca al revés para evitar el riesgo de infectar la episotomía.

Estreñimiento: Muchas veces el estreñimiento es debido al miedo que tenemos de ir al baño y que nos duela. En realidad, hay que ir cuanto antes para que las heces no se acumulen y se endurezcan demasiado. De hecho es más el miedo psicológico porque en realidad apenas notas molestia alguna. Si te cuesta hacer de vientre puedes pedir a tu comadrona que te recete un laxante.

Ejercicios de Kegel: consisten en contraer los músculos del suelo pélvico para fortalecerlo y recuperar el tono muscular anterior. Para realizarlos primero contrae los músculos del ano como si quisieras retener las heces, segundo, concéntrate en los músculos de la vagina e imagina que sostienes con ellos un tapón, tercero, tensa los músculos de la uretra como si quisieras cortar el chorro de la orina, y por último contrae todos a la vez. No los hagas nada más salir de la clínica, es mejor que te esperes unos días a que estés más recuperada y la herida haya cicatrizado. Se trata de hacer la secuencia durante unos 5 segundos y descansar 10 antes de repetirla.

Hemorroides: si las has tenido durante el embarazo seguramente se habrán agravado con el parto debido al esfuerzo. Limpia con cuidado la zona, aplícate cremas específicas y practica los ejercicios de Kegel. Si las molestias perduran consulta a tu médico.

Incontinencia: es posible que los primeros días después del parto te cueste un poco retener la orina o las ventosidades. Es normal y es debido a todo el trabajo que ha hecho la zona del periné. En unos días tendrás mayor o total control de la musculatura y la incontinencia desaparecerá, de lo contrario consúltalo con tu comadrona. Practica los ejercicios de Kegel para fortalecer la musculatura.

Cesárea: la recuperación es algo más lenta que por un parto vaginal. Como permanecerás en la clínica al menos 4 días, allí te realizarán todas las curas y cuando llegues a casa deberás tratar la herida del mismo modo que cualquier otra, aunque esta tiene menos peligro de infección que la episotomía. Es importante hacer los ejercicios de Kegel y contracciones de abdomen. Estos ejercicios mejorarán la circulación, ayudan a la movilización del intestino y tonifican la pared abdominal. Pregunta al tocólogo o la comadrona cuando puedes empezar a realizarlos.

Subida de la leche: suele suceder al tercer o cuarto día de haber dado a luz y va acompañado de una ligera fiebre. El pecho se llena de tal manera que parece que vaya a estallar, estarán doloridos, calientes e hinchados. Para aliviar estas molestias puedes ponerte un paño húmedo y frío en los pechos. Es conveniente que el bebé mame o bien que te extraigas un poco de leche con un sacaleches para aliviar el dolor. Este malestar puede durar un par de días hasta que tu producción de leche se haya regulado a las necesidades de tu hijo.

Pezones: amamantar a un bebé no produce dolor alguno, en caso contrario seguramente será debido a una colocación incorrecta del bebé, bien porque solo succiona del pezón en vez de coger toda la aureola, o bien porque la posición de su cuerpo no es la correcta. Si no se corrige lo más probable es que tarde o temprano te salgan grietas en los pezones. También te pueden salir debido a un lavado excesivo de los mismos. Para curar las grietas deberás aprender a dar de mamar correctamente, puedes pedir consejo a tu comadrona o a asociaciones de lactancia materna. Lávate sólo con agua y seca con cuidado. Cuando acabes de dar de mamar a tu hijo ponte un poco de tu propia leche por todo el pezón y la aureola y deja que se seque antes de taparlos. Puedes aplicarte lanolina pura (la marca Purelan la encuentras de venta en farmacias), es inocua y te ayudará a reequilibrar la piel del pezón y a cerrar la herida. Si las grietas las tienes solo en un pecho, empieza a dar de mamar siempre por el que está bien hasta que el otro se cure, ya que el bebé succiona con más fuerza al principio.

Mastitis: es una inflamación de las mamas, con o sin infección. Suele iniciarse por una retención de leche que provoca una reacción inflamatoria y a posteriori, si no se detecta y se trata, puede acabar en infección (necesitando entonces, tomar antibioticos) ocasionando fiebre, dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento y calor en la zona afectada, que se acompaña de otros síntomas como malestar general, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Hay veces que haciendo masajes en los pechos bajo la ducha, desde las axilas hasta el pezón, se consigue eliminar el tapón. No dejes de informar a tu comadrona si notas alguno de los síntomas.

Cansancio: los dos días siguientes al parto te sientes eufórica y llena de energía pero esta mengua cuando llegas a casa y todo vuelve a la normalidad pero con un extra de trabajo. Para combatir el cansancio es importante que ajustes tu ritmo y tu horario al del bebé y te olvides un poco de la casa. Dos consejos básicos: duerme cuando el niño duerma, sea la hora que sea y, aliméntate bien como si todavía estuvieras embarazada, de lo contrario acabarás agotada y deprimida.

Carácter: estás agotada, duermes poco, tus hormonas han revolucionado todo tu cuerpo y tu vida en casa ahora es muy diferente de la de antes de tener al bebé. Es normal y comprensible que tengas cambios de humor. Concédete un poco de tiempo y verás como todo va adquiriendo un ritmo normal que te mantendrá más estable emocionalmente.

Depresión: existen diferentes niveles que van de la forma más leve a la más severa. Muchas mujeres la sufren en algún grado. Si estas triste, deprimida, has perdido el apetito y el interés por hacer cosas, sufres insomnio y te cuesta concentrarte seguramente estés sufriendo depresión. Es algo muy serio y no debes ignorarlo ni padecerlo en silencio, lo primero que tienes que hacer es descansar, alimentarte bien, compartir tus sentimientos con tu pareja y comunicarle tu situación a tu médico. Es importante que pidas ayuda para que la situación no vaya en aumento, se solucione cuanto antes y puedas disfrutar de la maravillosa etapa que es la maternidad.

Deberás volver al hospital: si se presenta una hemorragia vaginal maloliente o muy abundante, si tienes dolor abdominal intenso, si tienes fiebre superior a 38ºC o si tienes dolor localizado en algún pecho y acompañado de una placa roja, no demores tu visita al hospital..

Deberás realizar una revisión post-natal a los 10 días de haber dado a luz y otra a las 5 o 7 semanas después del parto.