Club Madres | Consigue que tu hijo sea positivo
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Consigue que tu hijo sea positivo

Tú puedes conseguir que tu hijo sea positivo, ayudarle a que se valore positivamente para que pueda enfrentarse al mundo con energía y determinación.

Cuando un niño se infravalora piensa que no podrá hacer las cosas que hacen los demás, cree que no podrá saltar tan lejos, pintar sin salirse, correr tan rápido como otros compañeros ó ligar tanto. Mira al mundo con pesimismo y frustración. Por el contrario el niño que se valora positivamente intenta superarse y busca maneras para derribar barreras.

El papel de los padres

Todo adulto tiene forjada una imagen de si mismo, puede describirse a nivel físico (alto, bajo, moreno…) y emocional (poco hablador, extrovertido, dicharachero…). No pasa lo mismo con los niños, su valoración se basa en el criterio que los demás tienen de él, se ven a sí mismos a través de los ojos de las personas más cercanas (padres, hermanos, abuelos…).

El papel de los padres es vital, sobretodo los primero años de su vida, para ayudar a que el niño sea positivo y tenga una imagen buena de sí mismo. Está en nuestras manos que nuestro hijo mire al mundo con energía positiva y entusiasmo y no con pesimismo y frustración.

¿Qué hay que hacer?

Quiérele mucho: Transmitirle, con palabras, gestos, caricias… lo mucho que le quieres le hará sentir más confiado y seguro. Además formarás un vínculo afectivo con él difícil de romper y muy duradero.

Celebra sus logros: Si le alabas siempre que consiga superarse, o le trasmites tu alegría cuando hace algo bien, conseguirás que tenga ganas de intentar mejorar y superarse cada día más.

Analiza sus fracasos y recompensa sus esfuerzos: Cuando tu hijo no consigue hacer algo que intenta (bajar un escalón, subirse a un columpio, tirarse desde el trampolín de la piscina…), explícale porque no lo consigue y muéstrale la manera para lograrlo. Evitarás que se frustre y que no tenga ganas de continuar y además le ayudarás a comprender que hay que intentarlo varias veces para conseguir el mejor resultado. Valora su esfuerzo y motívalo a querer probar de nuevo.

Ofrécele tu ayuda: No resuelvas sus problemas, no soluciones sus conflictos, deja que sea él mismo el que busque el camino. Pregúntale si necesita que le ayudes y actúa cuando te lo pida o cuando veas que la situación se hace peligrosa.

Habla con él y escucha con sinceridad: Préstale atención, dedica tiempo para estar con tu hijo fuera de preocupaciones y de tareas. Aprovecha esos momentos para compartir sentimientos, puede que  tu hijo esté angustiado por la vuelta al colegio o se sienta desplazado por la llegada de un hermanito. Escúchale y transmítele seguridad y cariño.

No le quites importancia a sus sentimientos: Si cuando se cae se pone a llorar no le digas que no es nada, interésate por él y explícale porque a pasado y como evitarlo. Lo que siente es importante para él, no lo minimices.

No uses apelativos negativos: Es contraproducente usar calificaciones del tipo “que torpe eres” o “mira que eres malo”. En lugar de calificar su persona analiza su actitud y su conducta. De esta manera cuando se tropiece dile que tenga cuidado, que mire hacia adelante, que levante un poco más los pies al caminar… y cuando rompa el jarrón de flores por jugar en el salón explícale que a pelota se juega en el parque para evitar destrozos como ese. Si a tu hijo le llamas torpe, malo, inútil, revoltoso, tímido… asumirá que él es así y se comportará como tal. Analiza su comportamiento sin acudir a apelativos y etiquetas peyorativas.

Resalta sus cualidades: Refuerza sus buenos comportamientos, dile lo bueno que es, lo mucho que te ayuda, como te gusta cuando comparte sus juguetes o cuando ayuda al abuelo a sentarse. Cuando recibe tanto estímulo positivo tu hijo se enorgullece y quiere seguir teniendo ese comportamiento. No olvides que lo que mas quiere tu hijo es hacerte feliz, entonces cuando lo consiga házselo saber.

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