Club Madres | Niños, ¿comen lo que necesitan?
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Niños, ¿comen lo que necesitan?

A la mayoría de las madres nos asalta la duda de si nuestros hijos estarán bien alimentados. Y muchas veces pensamos, equivocadamente, que no comen lo suficiente para estarlo. Queremos ayudarte a aclarar esas dudas.

Desde que nacen nos dicen que le demos el pecho o el biberón a demanda (lo que quiera y cuando quiera) pero este tipo de alimentación, tan conveniente y saludable para el niño, se nos olvida en el momento en el que empezamos a introducir otros alimentos.

Es entonces cuando empiezan los problemas porque nuestro hijo no come lo que nosotros queremos. ¿Qué ha pasado con lo que quiera y cuando quiera? Si con solo 3 meses sabía lo que necesitaba ahora con más edad también sabrá lo que necesita y cuando lo necesita. No le obligues a comer más de lo que quiera.

Siempre hemos oído que los niños tienen que comer de todo para estar bien alimentados. Pero eso no es del todo cierto, nosotros como adultos no comemos de todo y llevamos para adelante trabajo, casa y familia. Hay alimentos que nunca entraran en nuestros hogares y no por ello acabaremos desnutridos. ¿En tu dieta están incluidos los caracoles, la carne de avestruz, la papaya, los higos…? Seguro que no comes de todo lo que hay en el mercado hoy en día y tampoco comes lo mismo que otras personas y no por ello te has plantado nunca que estés mal alimentada.

No te dejes llevar por frases hechas y mira a tu hijo. Si su curva de peso y talla es la adecuada para su edad no hay motivo para preocuparse. Consulta con tu pediatra si su desarrollo físico es correcto y no le des mayor importancia al hecho de que tu hijo coma poca verdura o prefiera la carne de pollo a la de conejo.

Ofrece a tu hijo una dieta variada para que sus necesidades de vitaminas, minerales, proteínas, etcétera estén cubiertas. Pero no te pelees con él si no come lo que tú consideras que ha de comer. Por otro lado dale al cabo del día varias tomas, es mucho mejor comer poco y a menudo que mucho concentrado en pocas tomas. A primera hora el desayuno, a media mañana el almuerzo, a medio día la comida, a la tarde la merienda y por la noche la cena. Dividiendo el día de esta manera podrás asegurarte de, que la ingesta que hace tu hijo le proporciona la energía suficiente para atender a su ritmo diario, y que el aporte nutricional es el necesario para asegurarle un buen desarrollo tanto físico como emocional.

Procura que la hora de sentarse a la mesa no sea una batalla. La comida no debe ser un motivo de enfado entre tu hijo y tú. Prepárale platos que le gusten para que se los coma gratamente (comer mucho pero a disgusto alimenta menos que comer poco pero con agrado). Y ponle una cantidad apropiada, ver un plato demasiado lleno puede quitarle el apetito antes de empezar.

 

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